Dentro de la vidacampo silvestre 16

 

Al abrir mis ojos y despertar suavemente, me asomo a la ventana del mundo y recorro con la mirada de mi espíritu el entorno que nos envuelve y nos abraza, nos protege y nos mece en sus infinitos paisajes, en los dulces sonidos de la naturaleza.

Bajo por un sendero estrecho de roca rodeado del verde del bosque fresco y tranquilo, miro las ramas de los árboles, suspendo mi respiración para escuchar los pájaros en su ajetreada mañana, piso lentamente la hierba que me recibe, el rocío cubre sus pequeñas hojas, las flores que crecen aleatoriamente aquí y allá; respiro el aire puro y remonto el vuelo.

La emoción me embarga y sigo el camino del viento, volando bajo con rumbo al mar, luego tuerzo a la derecha y sobre los acantilados, casi rozando las olas con espuma blanca que choca con las rocas de la costa ,las gaviotas van y viene reclamando su comida , abundancia desbordada, abundancia de todo lo que veo y seguramente también de lo que no veo  pero existe, porque puedo percibir su esencia sabiendo sin saber de libros, solo el alma lo sabe que todo lo que existe no necesariamente podemos verlo a simple vista , sino que fue concebido para sentir con el alma.

Para inspirar a los poetas, a los músicos, a los hombres cuando sueñan y a las madres cuando esperan con sus hinchados vientres, los ancianos lo presienten en sus huesos; los bebés en su reclamo con llantos.

Vida, vida, vida mía, vida, vida… vida eterna, nadie nace para morir solo nace para transformarse interminablemente y siempre existirá dentro de la Vida.

 

5 Febrero 2016                                                                    JP.

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