Hombre rico  Hombre pobre734601_10151517630616011_433566333_n

Antes de nada quiero aclarar que cada uno tiene derecho a elegir como vivir su propia vida y no soy quien para juzgarles; solo intento colaborar para mejorar  nuestra sociedad en la medida de lo posible.

Si se quiere se puede cambiar, no olviden que grandes sabios y antiguos decían  que reconocer   errores es de sabios.

Cuando escucho  presumir de cosas y posesiones, siento pena.

Como siempre he dicho, somos lo mejor y más cuidado de la creación, con diferentes formas de relatarlo he intentado desde el principio recordar que somos únicos e irrepetibles.

Somos   la manifestación de vida más  compleja e intrínseca; no ya por lo físico  que es un milagro, sino por lo que no se ve pero que todo ser humano siente o ha sentido en algún momento de sus vidas.

Esto es tanto o más importante que todo lo demás, aunque sin miedo a exagerar, porque somos perfectos.

Dicho esto me refiero hoy a los hombres ricos y los hombres pobres.

La experiencia me ha enseñado a ver y reflexionar sobre nuestra sociedad, no importa el lugar, casi siempre  se repite en todo el mundo con contadas excepciones.

Según mi punto de vista, me inclino a comprender y apoyar  más a los “Pobres” Que a los ricos.

Solo basta mirar  un poco alrededor para comprender que nadie es feliz realmente por alguna cosa en especial, a menos que esa cosa sea un logro personal, un desafío a nosotros mismos y un triunfo en lo que sea, siempre y cuando sea un acto de crecimiento humano.

Cansado de ver cómo nos mienten y nos ofrecen soluciones mágicas a nuestras vidas, de que nos vendan por todos los medios posibles lo que necesitamos y lo que no necesitamos.

De ofrecernos imágenes  de lo que significa el éxito y lo que significa el fracaso.

Como alguien dijo, todo es relativo; es lógico. Depende de tu entorno, de tu cultura de tus medios  y de tu propio sentido común para dilucidar que está bien y que no.

Convengamos en que hay ciertas leyes y parámetros que son  indiscutibles y ciertos; como no hacer daño a alguien más, no matar etc. Etc. etc.

Pero como sabemos lo que es legal en algunos sitios es ilegal en otro y viceversa.

Parece ser que el modelo estándar del éxito es tener mucho dinero; es allí donde  no encaja mi forma de ver y de sentir, por eso me inclino más al lado del “Pobre de la  sociedad”.

Si vivo en una tribu en la selva del  Amazonas, tal vez ser rico signifique tener  una mascota, mientras que ser pobre en otra sociedad civilizada significa no tener una casa propia o un coche deportivo o el último modelo de teléfono móvil.

El sentimiento de poder que da a la mayoría el dinero, los descalifica para opinar sobre  una sociedad  civilizada, ya que obtienen casi  todo lo que desean a fuerza de billetera.

Por tanto no son objetivos y caen en la pedantería y la descalificación sin tener idea de quien o  quienes son las personas que el descalifica.

Sumado a esto, el ego que juega un papel muy importante para ellos, cuanto más grande es  porque el dinero se los permite, mas es su desprecio por los derechos humanos, por la equidad, la justicia social; en definitiva por el amor al prójimo.

¿Qué es eso? No lo conocen, ni desean conocerlo, porque no conviene, porque no resulta redituable. Tal vez si se dejan llevar por los sentimientos, les haga actuar de forma irracional y aportar algo a alguien más que ellos mismos y eso no es negocio para personas así.

Vemos a diario  los extremos  y la desigualdad que existe y es real ; duele y duele más porque es algo que podría remediarse en menos de 24 horas si se quisiera .

Duele mucho que aún hoy con todas las experiencias que el hombre ha vivido y con toda nuestra historia como humanidad; sigamos recayendo una y otra vez en el egoísmo y el miedo a perder.

No lo entiendo, nunca entenderé y me pregunto ¿Por qué?

Acaso ¿Aún no nos damos cuenta o no queremos ver que la felicidad no está en ser ricos y la infelicidad tampoco es ser pobres?.

Mirad una tribu en África, mirad un villorrio a las afueras de tu pueblo o ciudad; mirad los niños con  esos ojos brillantes y sus iluminadas sonrisas.

Son verdaderas, no tienen maldad, no tienen dobles sentidos, son puras, así como su hospitalidad y su humildad; con sus muestras de afecto y de solidaridad.

Comparten todo lo tienen, todo lo que poseen, hasta su propia comida que escasea.

Pregúntate que los hace felices ¿Porque sonríen sino tienen nada?disfrutando de un día luvioso ´14

Porque se sienten libres y lo son, no importa incluso si los encarcelas, porque su libertad es genética; nadie puede encerrar sus almas libres y sin presiones. Toman lo que se ganan con mucho trabajo y esfuerzos porque no es fácil vivir como ellos viven; sin embargo ellos sonríen y juegan despreocupados. Aman la vida y la respetan agradecidos .

Ahora trasládate a un barrio residencial, un “Barrio de ricos” Dime ¿ Que ves ?

Impresiona ¿Verdad? Ahora imagina que entras a una de esas mansiones; luego de recorrerla, habla con cualquiera que esté en casa. No esperes una bienvenida así sin más, a menos que seas alguien “Importante” O  recomendado  o alguien que esperaban  especialmente.

Pregúntale ¿Eres feliz? Si tiene el valor de decir la verdad, te sorprenderá su respuesta; aunque mientan, aunque te de todas las justificaciones de que es feliz porque tiene lo que tiene, porque logró triunfar en la vida, porque su casa es la mejor o porque su marido es un ser respetable y muy valiosos para la sociedad.

La verdad está en su mirada, en el brillo de sus ojos, en su postura orgullosa, en sus gestos estudiados y refinados. ¿Tú te lo crees?

¿Qué significa realmente ser rico?

No me refiero a las posesiones materiales; me refiero  a la riqueza de  espíritu a la verdadera riqueza que exalta la luz de las miradas , la que narra siempre la verdad , la que sabe perdonar , la que es compasiva , la que dice lo que siente y la que perdona a quienes los castigan u oprimen .

¿No ha sido suficiente ya con todo lo experimentado, como para decidir un cambio drástico y definitivo del mundo que nos hemos creado?

¿Hasta cuándo seguiremos jugando a las guerras?

¿Hasta cuándo seguiremos sin querer cambiar lo que se puede hacer en cualquier instante?

¿No sería tiempo de vivir en  armonía con todo y con todos?

¿No es tiempo de dejar de herirnos y abrazarnos y curarnos y salvarnos del auto exterminio?

Las pruebas están allí a la vista, solo depende de ti si quieres verlas o no; yo  agregaría, no tardes que no me queda tiempo.  Sé feliz amigo mío.

 

24 Noviembre 2015  JP.

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